Ética y Deontología

Ética y Deontología

El trabajo de Coach presupone ética y deontología.

Mi formación en el Instituto de Coaching Internacional de Geneva me acercó a la carta ética de la ICF (International Coaching Federation).

Más allá de la ética de la profesión que, para un Coach, debe ser natural, especifico los valores que llevo y que constituyen mi ética.

Mis valores

  • Honestidad: El Coach no pretende ofrecer soluciones milagrosas o universales. El Coach se posiciona como un compañero, atento a las expectativas y necesidades del cliente, y en ningún caso en una posición de superioridad (principio de postura baja).
  • Confidencialidad: los intercambios entre el Coach y el cliente son estrictamente confidenciales. Lo mismo ocurre en el caso del coaching de equipos, familias, parejas … la confidencialidad puede ser individual o colectiva según los deseos de cada uno.
  • Apertura: los intercambios entre Coach y clientes se llevan a cabo con un espíritu de apertura, cada uno con sus propios valores.
  • No juzgar: La ausencia de juzgar es un pilar del coaching. No se hace ningún juicio sobre la historia de cada persona, su cultura, sus elecciones, sus acciones.
  • Respeto: El respeto mutuo es un valor natural en la asociación entre Coach y cliente, sin discriminación alguna.
  • Autonomía: El Coach debe volverse «inútil» lo antes posible. En ningún caso, el Coach busca que sus clientes dependan de su apoyo. Además, el Coach no busca influir, siendo cada uno capaz de determinar sus soluciones, definir sus acciones y tomar sus decisiones.
  • Compartir: El Coach trabaja con el espíritu de compartir con sus colegas. Esto garantiza la perspectiva necesaria para la profesión.
  • Integridad: Las intenciones en las sesiones de coaching son siempre fieles a mis valores.